jueves, 15 de octubre de 2009

EL ORDEN NATURAL DE LAS COSAS

Hoy, en la Charla de Familia y Discapacidad, surgio el tema sobre "el orden natural de las cosas" entre los adolescentes... por eso el articulo a continuacion relata precisamente un claro ejemplo. Disfrutenlo!!!

Discurso de un Padre Especial – Club CILSA – Santa Fe.
"…Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección. Pero mi hijo, no puede aprender como otros chicos lo hacen. No puede entender las cosas como otros chicos. ¿Donde está el orden natural de las cosas en mi hijo?"
"Yo creo que cuando un niño como Facundo, física y mentalmente discapacitado viene al mundo, una oportunidad de ver la verdadera naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño".
Entonces contó que un día caminaba con su hijo, por la vereda de un pequeño club de barrio, donde, tras un alambrado, algunos chicos jugaban al fútbol.
Facundo le preguntó a su padre: "¿Crees que me dejen jugar?"
Su padre sabía que a la mayoría de los muchachitos nos les gustaría que alguien como Facundo jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.
Ingresaron por una abertura del alambrado y cuando en el transcurso del juego, se acercó al sitio donde estaban parados, el chico que tenía la raída cinta de Capitán de uno de los equipos que estaban jugando, en su brazo izquierdo, y le preguntó “¿Puede jugar Facundo?”El chico miró alrededor, como buscando alguien que lo aconsejara y dijo: - “Estamos perdiendo por dos a uno... Y al partido le quedan unos quince minutos... Supongo que puede unirse a nuestro grupo de suplentes y trataremos de que entre un rato antes del final”.
Facundo se desplazó con dificultad hasta "el banco de suplentes" y con una amplia sonrisa, se puso una camiseta del equipo, mientras yo solo lo contemplaba.
Los otros chicos notaron algo muy evidente: mi felicidad como padre cuando mi hijo fue aceptado.
Cuando faltaban cinco minutos para terminar el partido, el equipo de Facundo logró empatar el encuentro, con un verdadero "cañonazo" increíble, desde la mitad de la cancha, que sorprendió al encandilado arquero, al venir del lado del sol, que caía con la tarde.
Quedaban algunos instantes cuando ocurrió otro hecho notable: una mala entrega de un defensor adversario, permitió al centrodelantero "del equipo de Facundo" hacerse de la pelota en el área y cuando se aprestaba a definir con todas las posibilidades, el defensor, ofuscado por su desafortunada jugada anterior, lo "barrió" desde atrás; pitando el árbitro sin titubear: ¡penal!. ¡Penal sobre la hora...!
En medio de los acalorados festejos del equipo, por la incomparable oportunidad de ganar y "¡sobre la hora!" al tradicional oponente, se vio que el centro delantero, encargado principal de patear los penales, apenas podía ponerse en pie por el fuerte golpe recibido.
Fue allí que el muchachito con la cinta de Capitán del equipo, convocó al grupo y les indicó a todos, a voz en cuello, y señalándolo a Facundo: "¡Tenemos entre los suplentes, al mejor pateador de penales del equipo! ¡Nos queda un cambio!. Y dirigiéndose al árbitro le indicó: - ¡Yo salgo!. ¡Y él entra a patear el penal!.
El referí aceptó la propuesta, en medio de la sorpresa del resto del equipo del Capitán, que se dirigía hacia Facundo, sentado aturdido en el borde del campo. Llegó a su lado, le dio la mano y... De un tirón, lo puso de pie, le dio un ligero abrazo y cuando se alejaba despreocupado, giró y le gritó: - ¡Suerte!...
Facundo, obviamente extasiado sólo por estar en el juego y en el campo, sonreía de oreja a oreja mientras yo lo animaba desde un poco más lejos, y un torbellino de preguntas se sucedían sin control en mi cabeza:...¿le dejaban patear y renunciar a la posibilidad de ganar el partido?"
Facundo ingresó a la cancha. Sus dificultosos pasitos y su desmañada figura, indicaron a todos los jugadores del campo, que un certero disparo por parte de Facundo era imposible.
Sin embargo, mientras se paraba delante de la pelota ubicada en el círculo, a doce pasos del arquero oponente, el padre de Facundo tuvo la fuerte sensación de que quizás..., el otro equipo..., estuviera dispuesto a perder..., ¡para permitirle a su hijo tener un gran momento en su vida!
Facundo se movió unos pasos al frente y golpeó la pelota muy suavemente. El arquero, que notó obviamente la dirección que llevaba el balón, se arrojó hacia ese costado..., ¡pero como para "sacarla" desde el ángulo superior del arco...! ... Mientras la pelota, ingresaba... apenas rodando bajo su cuerpo... ¡y trasponía la línea del gol.!
El árbitro convalidó el tanto y pitó dando por terminado el partido...Facundo, con sus brazos en alto, rebosando felicidad, giró la cabeza mirándome... mientras los jugadores de ambos equipos lo vitoreaban y abrazaban como el héroe que convirtió el gol.
"Ese día, los chicos de los dos equipos, ayudaron, dándole a este mundo un trozo de verdadero, cálido y prístino, amor humano".Facundo no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno..., sin olvidar nunca haber sido el héroe... y haber hecho a su padre muy feliz...., haber llegado a casa.. . y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día...!

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